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El Santo golpeó a la Academia

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En un gran partido, San Martín derrotó a Racing por 2 a 1 en el Cilindro de Avellaneda. Turdó y Urbano para los tucumanos, había empatado transitoriamente Cáceres.

 

Racing era más. Era entendible que el equipo de Caruso se le fuera encima a este San Martín que sólo intentaba algún que otro contraataque en su visita a Avellaneda. Pero el partido se cerró de una manera tan inesperada, como de la forma en que se abrió. Cáceres había puesto el 1 a 1 y había rendido un buen examen en esta batalla por los puntos. Sin embargo, no sólo con buenos rendimientos se obtienen resultados. Pérez puso la colita (y el codito, que no vio Collado) en un mal cierre del paraguayo, tiró el centro atrás y Urbano, de aire, la puso junto a un palo: 2 a 1 y a intentar bajar el telón con 30 minutos por delante.

Caruso jugaba con un equipo un poco desmantelado. Lugüercio, el alma en esta lucha por no descender, no dio el presente debido a una lesión y Sosa, vital en las pelotas paradas, estaba suspendido por acumulación de amarillas. Así, Lluy tuvo que innovar posición. El pibe que normalmente juega de volante pasó a ser lateral y tuvo un ida y vuelta digno de un marcador de punta experimentado. Y Leandro González volvió a jugar de volante por derecha. El ex Olimpo se mostró y pidió la pelota todo el partido. Ambos, junto al incansable Zuculini, fueron de lo mejor de la Academia en cancha.

San Martín estaba cerrado en el fondo, aferrado a los goles de Turdó y de Urbano, como si de ello dependiera todo Tucumán. Pero Racing dominaba e iba con mucha gente. Por momentos abusando del pelotazo, tomando a Caballero como un referente en el área. Ramírez, lejos de su hábitat, no fue ni la mitad de lo que mostró ante Vélez. El ingreso de Castromán por Caballero fue un intento de cambiar roles y darle más protagonismo al ex Colón, pero la ecuación tampoco funcionó. Ni siquiera la expulsión de Turdó fue una ayuda para esta Academia que volvió a sufrir. En un cruce a Ibañez, el pibe Martínez, de tantas alegrías, pecó de inexperto y Collado lo mandó a las duchas.

Respira Central, San Martín le dio una ayudita en el intento de descontarle a Racing para zafar de la Promoción. Este equipo de Caruso, que llevaba un invicto de siete partidos, dilapidó su racha en casa y ahora está a tres de su perseguidor rosarino. Los tucumanos consiguieron una bocanada de aire y dejaron a Gimnasia en zona de descenso directo. Esta vez, el equipo de Caruso fue pura garra, como en los tiempos de Llop. De merecimientos no vive el fútbol y el promedio no discrimina. Santo día para Racing...

 

FUENTE: OLÉ

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