Tiren centros muchachos, que hay Loco para rato!!
Palermo sigue escribiendo nuevas páginas dentro del fútbol argentino. Parece ser que sus 36 años no le pesan para nada y, haciendo a un lado el paso del tiempo, sigue batiendo records.
Primera División
La llegada a Boca en 1997 marcó un antes y un después en la vida de Martín Palermo. Un año más tarde, ya se metería en la historia de este deporte al conseguir 20 goles en 19 partidos, siendo el máximo goleador de la historia en torneos cortos.
Ganó todo lo que se le cruzara en el camino. En su palmarés cuenta con nada más ni nada menos que 14 títulos, de los cuales 7 son por torneos locales y 7 Internacionales (uno con Estudiantes, los restantes con Boca).
Encargado de realizar cosas increíbles, insólitas. Como el penal donde metió el gol pegándole con ambos pies (totalmente prohibido por el reglamento), en el Clausura de 1999 ante Platense en cancha de Vélez. O sino, la vez que marró tres penales en un mismo partido, jugando para la Selección frente a Colombia. Además, los alocados festejos luego de cada conquista, como la tarde donde se besó sus botines rojos y blancos frente a la tribuna de Gimnasia La Plata o cuando se bajó sus pantalones para festejar su gol en Rosario.
Sufrió la rotura de ligamentos cruzados frente a Colón, pero siguió en cancha para conseguir su gol número 100 en el fútbol argentino. Seis meses más tarde y cuando todo hacía de suponer que Palermo todavía no estaba en condiciones de volver al campo de juego, convirtió el tan recordado gol a River por los cuartos de final de la Copa Libertadores del año 2000, poniendo el 3 a 0 definitivo y el pase a semifinales para la entidad de la Ribera.
Esta misma lesión la sufriría en Villareal, luego de que una pared se derribara sobre su pierna mientras festejaba un tanto de cara a su público. Y, hace un año atrás, la padecería por tercera vez en Boca, frente a Lanús.
Pero esta película, por momentos de terror, por ciertos pasajes de amor y hasta a veces de comedía al mejor estilo Porcel y Olmedo, no termina acá.
Todos estos problemas no opacaron, ni en lo más mínimo, la carrera del 9, ni tampoco lo perjudicaron psicológicamente. Ni siquiera días previos al partido frente a Banfield en el 2007, donde el rompe redes sufrió la perdida de un hijo y, sacando fuerzas de donde solo unos pocos logran obtener, pidió jugar y se cargó con dos anotaciones. Fue reemplazado por un compañero a falta de 10 minutos y La Bombonera explotó en un “Palermo, Palermo” que bajó desde los cuatro costados.
Es dueño de decenas de records: Los ya mencionados 20 goles en 19 partidos en el Apertura 1998, máximo goleador de la historia de Boca Juniors en el profesionalismo (con 200 tantos), máximo goleador en actividad de la historia del fútbol argentino, máximo goleador de Boca en Torneos Internacionales. Como si todo eso fuera poco, en dos oportunidades, convirtió cuatro goles en un mismo partido.
Todo esto y mucho más, hace que el mundo admire a este gladiador que, con 36 años y con el retiro golpeándole la puerta, manifestó su deseo de alcanzar a Roberto Cherro (máximo goleador de la historia de Boca con 217, contando amateurismo y profesionalismo).
Palermo es historia viviente. Palermo es sinónimo de gol. Cerca de las cuatro décadas sigue vigente, intacto, continúa batiendo records y revalidando partido tras partido que es el optimista del gol. ¡Tiren centros muchachos, que hay Loco para rato!
Ganó todo lo que se le cruzara en el camino. En su palmarés cuenta con nada más ni nada menos que 14 títulos, de los cuales 7 son por torneos locales y 7 Internacionales (uno con Estudiantes, los restantes con Boca).
Encargado de realizar cosas increíbles, insólitas. Como el penal donde metió el gol pegándole con ambos pies (totalmente prohibido por el reglamento), en el Clausura de 1999 ante Platense en cancha de Vélez. O sino, la vez que marró tres penales en un mismo partido, jugando para la Selección frente a Colombia. Además, los alocados festejos luego de cada conquista, como la tarde donde se besó sus botines rojos y blancos frente a la tribuna de Gimnasia La Plata o cuando se bajó sus pantalones para festejar su gol en Rosario.
Sufrió la rotura de ligamentos cruzados frente a Colón, pero siguió en cancha para conseguir su gol número 100 en el fútbol argentino. Seis meses más tarde y cuando todo hacía de suponer que Palermo todavía no estaba en condiciones de volver al campo de juego, convirtió el tan recordado gol a River por los cuartos de final de la Copa Libertadores del año 2000, poniendo el 3 a 0 definitivo y el pase a semifinales para la entidad de la Ribera.
Esta misma lesión la sufriría en Villareal, luego de que una pared se derribara sobre su pierna mientras festejaba un tanto de cara a su público. Y, hace un año atrás, la padecería por tercera vez en Boca, frente a Lanús.
Pero esta película, por momentos de terror, por ciertos pasajes de amor y hasta a veces de comedía al mejor estilo Porcel y Olmedo, no termina acá.
Todos estos problemas no opacaron, ni en lo más mínimo, la carrera del 9, ni tampoco lo perjudicaron psicológicamente. Ni siquiera días previos al partido frente a Banfield en el 2007, donde el rompe redes sufrió la perdida de un hijo y, sacando fuerzas de donde solo unos pocos logran obtener, pidió jugar y se cargó con dos anotaciones. Fue reemplazado por un compañero a falta de 10 minutos y La Bombonera explotó en un “Palermo, Palermo” que bajó desde los cuatro costados.
Es dueño de decenas de records: Los ya mencionados 20 goles en 19 partidos en el Apertura 1998, máximo goleador de la historia de Boca Juniors en el profesionalismo (con 200 tantos), máximo goleador en actividad de la historia del fútbol argentino, máximo goleador de Boca en Torneos Internacionales. Como si todo eso fuera poco, en dos oportunidades, convirtió cuatro goles en un mismo partido.
Todo esto y mucho más, hace que el mundo admire a este gladiador que, con 36 años y con el retiro golpeándole la puerta, manifestó su deseo de alcanzar a Roberto Cherro (máximo goleador de la historia de Boca con 217, contando amateurismo y profesionalismo).
Palermo es historia viviente. Palermo es sinónimo de gol. Cerca de las cuatro décadas sigue vigente, intacto, continúa batiendo records y revalidando partido tras partido que es el optimista del gol. ¡Tiren centros muchachos, que hay Loco para rato!
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